© 2018 Omar Plasencia León

No sé cuándo fue la primera vez que escuché un Son Montuno, una Guaracha o un Cha-cha-chá, pero no dudo que haya sido el día que celebraban mi nacimiento.

Durante los primeros años de mi vida, en mi entorno familiar y en los barrios de Caracas donde me crié, sonaban y resonaban día y noche a través de la radio, la televisión y el cine mexicano las orquestas cubanas, puertorriqueñas, venezolanas, colombianas o neoyorquinas; 
y en la vecindad alrededor de mi casa constantemente se oía el rítmico sonido -a veces lejano- de algún tambor, un bajo o una campana.

La expresión cultural de todo el Caribe se fijaba en mi alma como lo
que hoy puedo llamar mi primera y más fuerte influencia musical, que como un tatuaje quedó marcada para siempre. 


Mientras me influenciaba y experimentaba con diferentes instrumentos y otros géneros musicales como el Rock, el Pop, el Jazz, la música tradicional y folklórica venezolana, la música clásica, la música con-temporanea, etc… mi influencia afro-caribeña prevaleció.

Ahora vivo en Europa y después de haber tenido la dicha de trabajar en varios países del mundo con lo que hoy llamamos Salsa, ya sea tocando en orquestas o participando en producciones discográficas, sentí que había llegado el momento de hacer sonar mis composiciones en un proyecto con mis amigos y colegas salseros de todo el mundo; y de una vez lo llamé “laCremalatina”.

Para dar el primer paso pensé en Maracay –Tierra de Salseros–, en Edgar Aponte, a quien conocí como un niño prodigio, hoy experimentado productor musical –y con quien siempre compartí el sueño de realizar proyectos juntos–; en Roberto Monasterios, arreglista y percusionista –maestro de maestros–, productor de música y de músicos (yo entre tantos) y en Franklin Veloz –percusionista aragüeño residenciado en Paris con quien co-produje tres discos–, para con ellos conformar el equipo de producción ideal para este proyecto.

Con la oportunidad de disponer en Maracay del Estudio Otilio Galíndez, que nos diera su directora, la cantora y cultora Hanoi Yolanda Carmona, logramos reunir y grabar a más de sesenta excelentes músicos de la vieja y de la nueva escuela de salseros aragueños en un ambiente de alegría único y sin igual, plasmando así la mágica energía de un vibrante momento caribeño, su paisaje tropical, su historia, su cultura y la idiosincrasia de su gente... La gente mía... Los músicos de Maracay 

Quise invitar especialmente para esta producción a quien considero un monumento cultural de su tierra cubana y por quien siento inmesurable admiración y respeto, la cantante Yaqueline Castellanos, bautizada

en Cuba como “La Dama del Son”.

Como resultado de este excepcional encuentro de artistas latinos, tengo el orgullo y honor de presentar:

laCremalatina de Maracay

– Omar Plasencia León

Que  linda melodía es pensar en ti // Es una sinfonía desde que te vi 

Omar Plasencia presenta

laCremalatina